Cogeces de Iscar hoy y un poquito de ayer

2 febrero 2009

Fernando Herrero publica el siguiente documento:

COGECES DE ISCAR HOY Y UN POQUITO DE AYER

El pueblo de Cogeces de Iscar perteneciente a la señorial provincia de Valladolid, en la región de Castilla la Vieja, goza de una estratégica situación geográfica al sureste de la capital, en un fértil y pintoresco valle de la cuenca del Duero, dentro de la comarca denominada Tierra de Pinares.

Durante el periodo de la Edad Media dependía del señorío de Iscar (siendo esta la razón de su apellido) y cuentase que era uno de los pueblos más importantes del mismo, existiendo en la actualidad numerosos y documentados detalles que dan fe de ello.

Es uno de los pueblos del antiguo partido judicial de Olmedo, habiendo pertenecido a su Juzgado de Instrucción hasta quedar constituida la nueva estructura de 1.966, en virtud de la cual pasó a depender del Juzgado número uno de Valladolid.

Actualmente los 300 habitantes que lo pueblan están gobernados en sus respectivos aspectos por las siguientes autoridades: Alcalde Presidente del Ayuntamiento y su correspondiente Cuerpo de Concejales, Presidente de la Hermandad de Labradores y Ganaderos, Cura Párroco, Juez de Paz y Delegada Local de la Sección Femenina.

Su término municipal tiene una superficie aproximada de 1.500 hectáreas de las cuales 300 son pinares; 15, prados; 60, viñedo; 70, terreno improductivo; y las restantes están destinadas a tierras de labor ya sean de secano o regadío. Éste se ha venido realizando por medio de la Comunidad de Regantes San Martín, la cual facilitaba el agua de los arroyos del Henar y Cantaravacia mediante el pago de una módica cantidad que se empleaba en la mejora de sus instalaciones. No obstante, últimamente se ha extendido el moderno sistema de riego por aspersión, con tanto rendimiento que ha hecho disolverse a la mencionada comunidad para ceder a los regantes el agua de los citados arroyos, aunque con el indicado sistema también aprovechan las aguas del río Cega y de numerosos pozos sondeados en diversas fincas.

Su red de comunicaciones está dispuesta como sigue: la carretera provincial Valdestillas – Puente Blanca que atraviesa el casco urbano de Norte a Sur, (siendo esto curioso porque la dirección de la carretera es Este – Oeste) la carretera local Portillo – Cogeces y la también local Cogeces – San Miguel del Arroyo. Tiene además comunicación con los pueblos limítrofes a través de caminos vecinales. Asimismo discurren por su término municipal las cañadas Real Burgalesa y Real Leonesa.

Cuenta con los servicios de correo, teléfono, coche de línea diario con Valladolid y otro que está en todo momento en contacto con el resto de España. En materia de educación dispone de una escuela mixta de Enseñanza Primaria, cuyas clases impartidas por una maestra nacional se dan en un moderno edificio construido en 1.965. El médico y el veterinario titulares así como el sacerdote se desplazan a realizar sus respectivas funciones desde la vecina localidad de Megeces.

Entre sus monumentos destaca sobre todos la Iglesia Parroquial de San Martín, que es una portentosa obra de siglo XIII complementada posteriormente con una no menos colosal torre. En el año 1.960 fueron restaurados la bóveda y tejados de la iglesia y ambas torres, y recientemente se ha llevado a cabo una reforma interior. Todo esto unido a una enorme y frondosa olma que se encuentra en el atrio contribuyen a realzar aún más la ya grandiosa belleza del conjunto.

Otros monumentos más o menos importantes que se pueden encontrar son: una casa en la calle Real del Puente que la tradición viene identificándola como Casa de la Inquisición; el puente medieval sobre el río Cega, el cual es necesario cruzar para arribar al pueblo por el Sur; otros dos puentes sobre el arroyo del Henar, el primero a la altura del kilómetro 22 de la carretera Valdestillas – Puente Blanca y el segundo conocido con el nombre de Pontón fue construido en época desconocida para facilitar el paso de las reses por la cañada Real Leonesa. Siguiendo con los monumentos podemos citar una esbelta cruz de piedra denominada de Pesquera, que se levanta al Noroeste de la villa. También señalaremos los restos de una antigua ermita (el Humilladero) por tener tres bellas cruces delante de lo que fue fachada principal. A lo largo del camino del Calvario que arrancando de esta ermita nos lleva a la mencionada Cruz de Pesquera se encuentran esculpidas en piedra algunas de las catorce cruces que representan las estaciones del Vía –Crucis, que igualmente se hallan en lamentable estado de abandono.

El Ayuntamiento es un bonito edificio de moderna construcción que cuenta con cómodas dependencias destinadas a secretaría, sala de juntas, salón de actos y archivo. Cuenta además con un amplio corredor de cara a la Plaza Mayor desde donde las autoridades suelen dirigirse al pueblo. Al igual que el Ayuntamiento, el cementerio data de 1.960 y de él cabe destacar la fachada y una recoleta capilla donde se venera la imagen de la Virgen del Carmen.

El clima que este pueblo disfruta, o mejor dicho sufre, es el propio de la Meseta, es decir, muy cálido y seco en verano y muy frío en invierno; por lo tanto sus habitantes se dedican a cultivar las plantas que resisten bien los extremos de temperatura y a la cría de ganados que ofrecen las mismas características. Entre las primeras se cultiva con más intensidad toda clase de cereales y legumbres en secano así como remolacha, achicoria, patatas y alfalfa en regadío. En cuanto a la ganadería existe más inclinación por el ganado lanar, sin que falte el vacuno y porcino. Todos estos productos junto con sus derivados al cambio de otros manufacturados constituyen el comercio de la localidad.

La industria, después de la demolición de los dos tejares y el cierre de otros tantos molinos es prácticamente nula, habiendo quedado reducida a tres modestos establecimientos de bebidas y cuatro pequeñas tiendas de comestibles. Ni siquiera la fabricación de quesos, en otro tiempo tan floreciente, tiene ahora relieve al ser destinada su materia prima a las centrales lecheras de la capital. Sin embargo esta pequeña industria se ha visto incrementada en los últimos años gracias al turismo que en la época estival “invade” el pueblo atraído por las mansas aguas del rio Cega y sus deliciosas playas y riberas.

También en los últimos tiempos ha tenido lugar el nacimiento de la industria minera al ser descubiertos ricos yacimientos de yeso, el cual se ha empezado a extraer, contándose ya con una yesera funcionando a pleno rendimiento y otra en avanzado estado de construcción de los hornos y demás instalaciones; si bien dichas minas serán explotadas por empresas no radicadas dentro de los límites municipales.

En cuanto al folclore destacan los bailes con orquesta los días de señaladas festividades encabezadas por la del Santo Patrón San Martín. También las típicas meriendas pinariegas de la chiquillería el Domingo de Pascua, las no menos típicas “chisqueretas” con piñas asadas en la tarde del día de San Roque, los cantes de actualidad desparramados por los mozos en bodegas y bares a lo largo del año, y las “corridas de gallos” por los quintos el Martes de Carnaval.

Por último hay que decir que es digno del mayor elogio el que a este pueblo, sumido durante largos años en un profundo letargo, le está llegando su despertar gracias al trabajo, celo, y buen disponer de sus vecinos, dejándose advertir un agudo movimiento ascendente tanto en el aspecto agrícola como en el urbano.

FERNANDO HERRERO CUBERO

( Copiado de un manuscrito fechado en 1.968 )

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